Menu

  • Locales Nacionales Internacionales Politica Economia Deportes
    Nacionales

    UTEPDA: una institución de grandes frutos que hoy luce abandonada, ¿podrá Nidio Encarnación devolverle su brillo?

    Por Seboruco Informativo septiembre 01, 2026 3 min de lectura


     La Unidad Técnica Ejecutora de los Proyectos de Desarrollo Agroforestal (UTEPDA) nació durante el gobierno del expresidente Danilo Medina con una visión ambiciosa: transformar la vida de las familias del campo mediante la agricultura, la agroforestería y la creación de nuevas oportunidades productivas.

    La idea no era simplemente entregar ayudas o ejecutar proyectos agrícolas. El propósito era mucho más profundo: cambiar la realidad económica de comunidades rurales, aumentar la productividad, proteger los recursos naturales y permitir que los beneficiarios pudieran mejorar sus ingresos y avanzar hacia una verdadera movilidad social, incluso alcanzar condiciones propias de la clase media.

    Durante sus primeros años, la institución generó expectativas y cosechó resultados que hicieron pensar que el campo dominicano podía entrar en una nueva etapa. Productores recibieron apoyo, se impulsaron proyectos agroforestales y numerosas comunidades comenzaron a mirar la agricultura no solamente como una forma de subsistencia, sino como una posibilidad de desarrollo económico.

    Sin embargo, con el paso del tiempo, UTEPDA ha ido perdiendo parte del protagonismo que llegó a alcanzar. Hoy existe la percepción en algunos sectores de que una institución creada con grandes expectativas luce disminuida y necesita recuperar dinamismo, presencia en las comunidades y capacidad de respuesta.

    Y es precisamente en este momento cuando aparece una nueva interrogante: ¿podrá Nidio Encarnación retomar el proyecto y devolverle a UTEPDA la fuerza con la que fue concebida?

    El nuevo director tiene ante sí una enorme responsabilidad. No se trata solamente de administrar una institución pública, sino de rescatar una visión de desarrollo rural que buscaba que los pequeños productores pudieran convertirse en emprendedores agrícolas, generar mayores ingresos y construir mejores condiciones de vida para sus familias.

    El reto será grande: revisar los proyectos existentes, escuchar a los beneficiarios, recuperar iniciativas que hayan perdido impulso, fortalecer la producción, mejorar el acompañamiento técnico y garantizar que cada proyecto tenga resultados concretos y sostenibles.

    UTEPDA no debería ser vista simplemente como otra institución del Estado. Su razón de ser está directamente relacionada con miles de familias que esperan oportunidades para producir, crecer y vivir dignamente de su trabajo.

    Ahora Nidio Encarnación tiene la oportunidad de demostrar si puede rescatar aquella visión con la que Danilo Medina impulsó la creación de UTEPDA y convertir nuevamente al campo en una vía real para mejorar la vida de sus beneficiarios.

    La pregunta queda sobre la mesa:

    ¿Será Nidio Encarnación quien logre despertar a una UTEPDA que muchos sienten dormida y devolverle el protagonismo que alguna vez tuvo?

    Porque si la institución vuelve a funcionar con la fuerza de sus mejores tiempos, el gran beneficiario no será UTEPDA, sino el productor y las comunidades rurales que todavía esperan que la agricultura sea el camino hacia una vida mejor.