Por Cristhian Sánchez
La política ha cambiado. Ya no basta con tener estructuras partidarias, realizar grandes concentraciones o aparecer en una tarima durante una campaña electoral. En estos tiempos, quien aspire a dirigir la República Dominicana debe entender que la comunicación con la sociedad es permanente y que la prensa, las redes sociales y los medios digitales forman parte fundamental de la política moderna.
Desde esa perspectiva, considero que Francisco Javier García representa un perfil que conecta con las exigencias de estos tiempos: una persona con experiencia política, visión de Estado y disposición para hablar de los temas que preocupan a los dominicanos.
Una de las características que considero importantes en un aspirante presidencial es su capacidad para enfrentar preguntas, explicar sus posiciones y debatir asuntos de interés nacional. En una sociedad donde la información circula prácticamente en tiempo real, un candidato no puede pretender mantenerse alejado de los medios de comunicación.
La política de hoy exige contacto constante con la prensa. Los ciudadanos quieren saber qué piensa un dirigente sobre la economía, la seguridad, el empleo, la educación, la salud, el medio ambiente, la producción nacional y los grandes desafíos que enfrenta el país.
En ese escenario, la disposición al diálogo y al debate adquiere especial importancia. No se trata simplemente de hablar mucho, sino de tener la capacidad de sostener una conversación sobre los problemas nacionales, escuchar cuestionamientos y explicar las ideas que se pretenden desarrollar desde el Gobierno.
Francisco Javier García cuenta, además, con una trayectoria política de varias décadas, lo que le ha permitido conocer diferentes etapas de la vida pública dominicana y participar en procesos políticos de gran relevancia. Para quienes valoran la experiencia como un elemento importante al momento de evaluar un proyecto presidencial, ese recorrido constituye un aspecto que merece ser tomado en cuenta.
Pero la experiencia por sí sola no es suficiente.
El próximo presidente de la República tendrá que desenvolverse en un escenario mucho más exigente que el de décadas anteriores. Tendrá que responder preguntas de periodistas, comunicarse directamente con los ciudadanos mediante las redes sociales, enfrentar debates públicos y explicar sus decisiones prácticamente todos los días.
La política dejó de ser una actividad que ocurre solamente durante una campaña electoral.
Hoy, un dirigente está permanentemente expuesto al escrutinio público. Una declaración puede convertirse en noticia en cuestión de minutos y una decisión de gobierno puede generar miles de opiniones inmediatamente.
Por eso, desde mi punto de vista, el perfil presidencial que demanda este momento debe combinar experiencia, capacidad de comunicación, conocimiento del Estado y disposición para discutir los grandes temas nacionales.
Ahí es donde considero que Francisco Javier García puede presentar una propuesta interesante dentro del escenario político del Partido de la Liberación Dominicana (PLD).
Más allá de simpatías partidarias, la discusión que debería ocuparnos es qué tipo de liderazgo necesita la República Dominicana para los próximos años. Un liderazgo que pueda sentarse frente a la prensa, responder preguntas difíciles, debatir ideas y explicar con claridad hacia dónde pretende llevar al país.
El ciudadano de hoy no solamente quiere escuchar discursos; quiere respuestas.
Y en una época donde la prensa y las redes sociales están presentes todos los días, esconderse de las preguntas ya no es una estrategia viable para quien aspira a la Presidencia.
Por eso, cuando hablamos de Francisco Javier García como una opción presidencial para estos tiempos, la discusión no debería limitarse a su trayectoria partidaria. También debe analizarse su capacidad para desenvolverse en una política moderna, abierta, dinámica y sometida permanentemente al escrutinio de la sociedad.
Al final, serán los ciudadanos quienes valorarán las diferentes propuestas y decidirán qué proyecto consideran adecuado para el futuro del país.
