¿Sabías que...? La primera Visita Sorpresa del expresidente Danilo Medina ocurrió el 15 de septiembre de 2012, apenas 29 días después de asumir la Presidencia, en el sector La Barquita, en Santo Domingo Este. Allí conoció de primera mano las difíciles condiciones en que vivían cientos de familias debido a las constantes inundaciones provocadas por el río Ozama.
A partir de esa experiencia, las Visitas Sorpresa se convirtieron en una política mediante la cual el Gobierno buscaba acercarse directamente a las comunidades, escuchar sus necesidades y convertir sus solicitudes en proyectos productivos, comunitarios y de infraestructura.
Durante sus ocho años de gestión, Medina realizó 290 Visitas Sorpresa en las diferentes provincias del país. Según el balance oficial de su gobierno, de estos encuentros surgieron 2,464 iniciativas, de las cuales 1,404 fueron productivas y 1,060 comunitarias.
El programa también reportó más de RD$11,571 millones en préstamos a productores mediante el Banco Agrícola y el FEDA, además de más de RD$2,781 millones en donaciones para infraestructura, equipos, vehículos e implementos destinados a proyectos agropecuarios y comunitarios.
Otro de los resultados señalados fue la intervención de más de 1,128 kilómetros de caminos interparcelarios y una inversión superior a RD$5,971 millones en presas, reservorios, lagunas, pozos, canales de riego y otras obras hidráulicas, que, según el balance oficial, permitieron irrigar más de 1.34 millones de tareas de tierra.
En materia ambiental, el programa reportó más de 602 mil tareas reforestadas y más de 67 millones de plantas sembradas, mientras que más de 13 mil productores participaron en proyectos agroforestales.
En total, el Gobierno de Medina atribuyó a las Visitas Sorpresa la generación de más de 470 mil empleos directos e indirectos, así como el impacto en más de 850 asociaciones y cooperativas, que agrupaban a más de 150 mil pequeños y medianos productores.
Uno de los proyectos emblemáticos vinculados a aquella primera visita fue La Nueva Barquita, construida para trasladar a familias que vivían en una zona vulnerable a las inundaciones. El proyecto contempló 1,620 viviendas y benefició a miles de personas.
Más allá de las cifras, las Visitas Sorpresa marcaron una forma diferente de acercamiento entre el Gobierno y las comunidades rurales: el presidente se trasladaba directamente a los lugares, escuchaba a productores y organizaciones y posteriormente daba seguimiento a los compromisos asumidos.
Una iniciativa que, para sus defensores, convirtió las necesidades expresadas en las comunidades en proyectos de producción, infraestructura, financiamiento y desarrollo local.
