La llegada de Nidio Encarnación a la dirección ejecutiva de la Unidad Técnica Ejecutora de Proyectos de Desarrollo Agroforestal (UTEPDA), mediante el Decreto 555-26, abre una serie de interrogantes dentro y fuera de la institución.
Su designación puede ser vista como el resultado de una trayectoria política y del reconocimiento a su trabajo, pero ahora comienza el verdadero desafío: demostrar que puede convertir esa confianza en una gestión eficiente, cercana y capaz de producir resultados.
Una de las preguntas que muchos se hacen es si Encarnación mantendrá al equipo que encontró al asumir sus funciones. Actualmente, hay personas que llevan varios años desempeñando responsabilidades dentro de la institución, algunas con hasta seis años de experiencia, y que conocen de cerca los proyectos, las comunidades y el funcionamiento de UTEPDA.
Pero también existe otra interrogante inevitable en la política: ¿tendrá compromisos con personas que lo apoyaron durante su trayectoria y que ahora esperan una oportunidad dentro de la administración pública?
Es normal que quienes acompañan políticamente a un dirigente esperen ser tomados en cuenta cuando este alcanza una posición de poder. Sin embargo, gobernar y administrar una institución pública exige encontrar un equilibrio entre la confianza política, la capacidad profesional y la experiencia de quienes ya están realizando un trabajo.
Nidio tendrá que decidir si opta por una renovación amplia, si mantiene prácticamente intacto el equipo que encontró o si realiza cambios selectivos para colocar personas de su confianza en áreas estratégicas.
La clave estará en que cualquier decisión no sea interpretada simplemente como un pago de favores, sino como parte de una estrategia para fortalecer la institución.
También será importante observar cómo manejará los casos de aquellos servidores que tienen años dentro de UTEPDA. Si han demostrado capacidad, compromiso y buenos resultados, su experiencia podría convertirse en una herramienta fundamental para la nueva gestión.
Al final, el mayor compromiso de un funcionario público debe ser con la institución y con la gente a la que está llamado a servir.
Nidio Encarnación llega a UTEPDA con la oportunidad de demostrar que el reconocimiento político puede convertirse en una gestión que trascienda los intereses particulares. El tiempo dirá si mantendrá a quienes encontró, si incorporará a personas que han estado a su lado o si buscará una combinación de experiencia y renovación.
Más que preguntarnos quiénes entrarán y quiénes saldrán, la verdadera pregunta debe ser: ¿qué hará Nidio Encarnación para que UTEPDA funcione mejor y para que los proyectos agroforestales lleguen de manera efectiva a las comunidades y productores que los necesitan?
