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    A veces no es la profesión, sino la vocación de servir

    Por Seboruco Informativo agosto 20, 2026 3 min de lectura


     Por Jenry Sánchez

    En la vida pública muchas veces nos enfocamos demasiado en el título profesional de una persona y olvidamos algo que puede ser mucho más importante: la vocación de servir.

    Hablamos de esto porque con frecuencia encontramos profesionales preparados académicamente que, al ocupar una función pública, se muestran arrogantes, altaneros y distantes de la gente. Personas que quizá tienen muchos títulos, pero que olvidan que un cargo público no es un privilegio personal, sino una responsabilidad frente a la sociedad.

    En cambio, también vemos personas sin grandes profesiones o títulos académicos que, desde una posición pública, demuestran humildad, compromiso, respeto y una verdadera disposición de ayudar. Se acercan a la gente, escuchan sus necesidades y convierten su función en un verdadero ejemplo de servicio.

    Esto no significa que la preparación profesional no sea importante. Todo lo contrario: contar con conocimientos y capacidades es fundamental para desempeñar correctamente una responsabilidad pública. Pero la preparación debe ir acompañada de valores, sensibilidad humana y vocación de servicio.

    Un funcionario puede tener muchos títulos, pero si no sabe escuchar, respetar y tratar dignamente a los ciudadanos, difícilmente dejará una huella positiva. Mientras que una persona humilde, responsable y comprometida puede transformar una función pública en una oportunidad para servir y hacer el bien.

    Al final, la sociedad no recuerda únicamente los títulos de quienes ocuparon un cargo; recuerda cómo trataron a la gente, qué hicieron por su comunidad y qué ejemplo dejaron.

    Porque en la función pública, muchas veces, no es la profesión que se tiene lo que marca la diferencia, sino la vocación con la que se decide servir.