En San Juan, y especialmente en las comunidades cercanas al área de influencia del llamado Proyecto Romero, hay preguntas que cada día cobran más fuerza. Una de ellas es: ¿por qué, en medio del rechazo de amplios sectores de la población, siguen apareciendo acciones e inversiones vinculadas a la empresa GoldQuest?
La pregunta no surge de la nada. En los últimos días hemos observado el inicio de construcciones, como una cancha en la comunidad de La Higuera, perteneciente al distrito municipal de Sabaneta. También continúan los comentarios sobre ayudas, aportes y dádivas que estarían llegando a personas de distintas comunidades.
Y aquí es donde comienzan las dudas.
¿Se trata simplemente de acciones sociales? ¿Es una estrategia para acercarse a las comunidades? ¿Se busca cambiar la percepción de la población? ¿O existe algún plan que la ciudadanía desconoce?
No estamos afirmando que una cancha, una ayuda o una obra comunitaria sean algo negativo. Todo lo contrario: las comunidades necesitan inversión, espacios deportivos y apoyo. Sin embargo, cuando esas acciones provienen de una empresa cuyo proyecto minero ha generado un fuerte debate y oposición en la provincia, es legítimo que la población se haga preguntas.
La transparencia debe ser la base de cualquier proceso que pueda tener impacto sobre el futuro de San Juan.
Si el Proyecto Romero está detenido, suspendido o enfrenta oposición, entonces la ciudadanía merece saber claramente qué tipo de inversiones se están realizando, bajo qué autorización, con qué propósito y cuál es la relación de esas acciones con el proyecto minero.
Porque una cosa es ayudar a una comunidad y otra muy diferente es que las comunidades puedan sentir que se intenta construir aceptación mediante obras, ayudas o beneficios.
San Juan no puede ser tratado como un territorio donde las decisiones se toman a espaldas de su gente. La provincia tiene derecho a conocer toda la verdad, a recibir información clara y a participar en cualquier debate que pueda comprometer sus recursos naturales, sus aguas y el futuro de las próximas generaciones.
Por eso, la pregunta sigue sobre la mesa:
¿Por qué el Proyecto Romero sigue mostrando señales de inversión en San Juan?
Y más importante aún:
¿Será que hay algo que todavía no sabemos?
La respuesta debe ser clara, pública y transparente. Porque cuando existen dudas, el silencio no las elimina: las aumenta.
Opinión | Seboruco Informativo
